miércoles, 1 de febrero de 2017

Predicción, felicidad y compresión de datos

El ser humano es una máquina de reconocer patrones, es una de las cosas en las que llevamos aun mucha ventaja a los ordenadores, podemos analizar imágenes en milésimas de segundo, no solo identificando los objetos en la misma (patrones de reconocimiento), si no que  podemos incluso prever lo que va a ocurrir en el futuro próximo (patrones de previsión), hasta el punto de que con entrenamiento acabamos auto-programándonos para reaccionar sin pensar ante algunos estímulos, especialmente los peligrosos.

Lo que quizá no es tan evidente es cómo la evolución ha invertido en esta faceta, no sólamente lo ha hecho innato a nosotros, si no que nos predispone a desarrollarlo más y más.

Es por ello que reconocer un patrón, acertadamente, nos estimula, nos da refuerzos positivos naturales, nos hace felices.

Y constantemente estamos pendientes de buscar patrones, y no solo buscarlos, si no posteriormente asegurarnos de que efectivamente los habíamos reconocido acertadamente. Cuando hacemos una predicción, sentimos la necesidad de comprobar si habíamos acertado o no, esto es importante para entrenar y refinar los patrones, reforzando los patrones acertados, y degradando a los que fallen en la predicción.

Uno de los patrones que más utilizamos es la música, a casi nadie le gusta una canción la primera vez que la oye (salvo, puede que lo hayas acertado... las que son repetitivas), pero en seguida esto cambia, y da igual qué estilo de música, cuanto más escuches una canción estás condenado a que te guste más. Esto es porque cuanto mejor la conoces, más fácil te es predecirla, y predecirla acertadamente te hace feliz.

También es la razón por la que nos gusta un estilo de música más que otros, pues dentro de un estilo, se copian unos a otros, y es posible "predecir" los acordes que están por venir en cierto modo, o al menos las opciones son limitadas, también en cierto modo la rima de la letra ayuda, predecir las palabras que vienen gracias a la rima nos estimula.

Dentro de cada generación suele aparecer un grupo "transgresor" que intenta hacer música rompiendo todos los patrones conocidos, esta música chirría en los oídos de los adultos, acostumbrados a otro estilo, que no predicen los acordes del estilo nuevo, pero esto no dura eternamente, antes o después otros grupos se adhieren al nuevo estilo, y se forman los patrones, y los que lo escuchan habitualmente acaban siendo capaces de anticiparlo.

También nos chirría casi siempre una versión de una canción que no es la original, siempre que la original la hallamos escuchado muchas veces hasta el punto de reconocer cada parte como única, cualquier variación sobre la misma nos hace "daño a los oídos". No nos gusta, y nos causa malestar.

Otro aspecto relacionado es la compresión de datos. Este es el aspecto de una onda de música:



Lo cual es una forma muy compleja e imposible de memorizar, sin embargo el cerebro no la recuerda así, si no como pequeños patrones sucesivos, algo más parecido (aunque no tan simple) como esto:


La compresión de información es algo que también nos estimula y nos hace felices, si una canción está muy dentro de un estilo conocido, con pocos parámetros podemos "recordarla", podríamos parametrizarla como... (comienzo igual a canción #34 pero a ritmo un poco más lento, seguida de un estribillo idéntico a la canción #239, y acaba con un ritmo nuevo, el ritmo #749)

Es decir, al parecerse a lo ya conocido, en vez de recordarlo entero, recordamos que es parecido a lo anterior, y en qué se diferencia. Esto de igual modo nos hace felices, la evolución nos ha programado para reforzar este comportamiento economizando la memoria.

Quizá el mejor ejemplo de economizar memoria venga de las llamadas imágenes "satisfactorias".

Veamos unos ejemplos:






Todas estas imágenes son relajantes y satisfactorias, nos dan calma y tranquilidad, ¿porqué? porque podemos memorizarlas con poca cantidad de información debido a que se adhieren a patrones archiconocidos y usados por todos nosotros. La simetría, la falta de huecos y la homogeneidad cromática son comunes en todas ellas.

En contrapunto podemos ver una que nos causa estrés y nos sienta mal:


Aunque la simetría se cumple más o menos en esta imagen, todas las predicciones que nuestro cerebro hace sobre lo que está a punto de ocurrir fallan miserablemente una tras otra, lo cual nos causa mal estar. Otros ejemplos de mal estar ocurren cuando una situación de baja cantidad de información (podríamos decir entropía) pasa a ser una situación compleja. Que se rompa una baldosa en la calle donde pasamos a diario, nos obliga a memorizar que el suelo ya no sigue el patrón que pensábamos, si no que se rompe en ese punto.







miércoles, 15 de febrero de 2012

Kilian Jornet

Kilian's Quest Slow motion 1000 frames / second from sebastien montaz-rosset on Vimeo.

Kílian Jornet i Burgada (Sabadell, 27 de octubre de 1987) es un esquiador y corredor de montaña español.

Biografía

Jornet nació el 27 de octubre de 1987 en Castellar de n'Hug (Barcelona), hijo de Eduard Jornet y Núria Burgada. Su padre es guía de montaña y guarda del refugio de Cap de Rec, en los Pirineos gerundenses. Su madre es profesora de deportes de montaña, ocupándose del Centro de Tecnificación de Esquí de Cataluña. Su hermana pequeña, Naila, forma parte del equipo español de esquí de montaña. Con tres años subió a su primer 'tresmil', al Tuc de Molières, en la Val d'Aran. Con cinco ya coronó la cumbre de los Pirineos, el Aneto. Con seis hizo su primer 'cuatromil' subiendo al Breithorn, en los Alpes de Italia y Suiza. A los diez hizo la travesía de un lado a otro de los Pirineos. Desde 2004 se le considera "Esportista de Alt Nivell" por el Consejo Catalán de Deportes y el Consejo Superior de Deportes en la categoría de Montaña y Escalada. (wikipedia)